miércoles, diciembre 2

La señora del Laberinto

 Parte 3,66 capa del infierno, Laberinto de Lloth.

Una prisión, eso era lo que encontraron al otro lado. Una prision fría y oscura, con esferas cristalinas como cárceles particulares, tan escalofriantes como todo lo demas en aquel laberinto.
No se veía rastro de Dody, ya que había una gran sima más oscura aun enfrente de ellos. Antes de encaminarse hacia ella en su busca, se dieron cuenta de que en la esfera más cercana habia un elfo, que respiraba con dificultad, vestido con harapos que los mirababa. Abrieron la esfera, y el elfo debilmente les dijo que el semielfo habia ido hacia abajo.
Marcharon raudos hacia alli, descendiendo corriendo como una carga la larga sima. Al final, vieron en el suelo a Caleisil, debil y con los mismos harapos que el elfo, mientras Dody se ponia en medio de ella y un cobrador, que no duró mucho bajo el filo y el poder de los aventureros que lo abatieron rápidamente.
Caleisil se vistió rapidamente con su armadura y su equipo que Marcellus y Fender, el constructo habían guardado desde la huída de la ciudad de los Azotamentes.

De nuevo arriba, ayudaron al elfo, el cual era un clérigo de Corelon Larethian, y al resto de prisioneros. Gracias a el y a lo que contaba también Caleisil, se enteraron de que Laveth, la hija de Lloth, quería revelarse frente a su madre, arrebatándola el poder.
Para ello había reunido clerigos de las grandes deidades, que al realizar un ritual podría conseguir más poder y por tanto lograr enfrertarse a La gra Araña. Solo quedaban ellos dos como clerigos, y el elfo los informó que tambíen Laveth poseia unos cristales, que en caso de ser destruidos lograrian arruinar el ritual, y por tanto drenar su poder.
Pero debían ser rápidos, no conocían la localizacion de los cristales y no ivan a pararse a buscarlos para cuando volvieran a por los clérigos.

Como agradecimiento, el Clérigo de Corelon resucitó a Cryrma, que se sintió tan abrumada su acción ,que le regaló a éste una de sus esmeraldas privadas.
-Gracias por devolverme la vida de nuevo... realmente no se que decir-y secretamente acerco la piedra al elfo con una sonrisa en la cara.
Realmente sonaba descabellado, pero el único plan que encontraron con algo de sentido era ir tras de Laveth.
El elfo les indicó que habia visto marcharse a los drow accionando otro palanca de la pared, asi que después de curar a Caleisil y prepararse, y al final,accionaron la palanca y atravesaron el portal.

Quizá en otro momento no les hubiera impresionado, pero llevando varios dias en un laberinto compuesto por telas de araña, entrar en lo que parecia un bonito palacio les chocó.
Al frente se veía una gran balconada, y dos elfos de espaldas a ellos se asomaban por ella. No pudieron ver durante mucho más tiempo lo que había mas allá, ya que linstantaneamente se olló como sus cuerpo muertos chocaban contra el suelo.
Si aquel palacio les habia asombrado, no había palabras posibles para describir lo que vieron a través del balcón. Laveth, estaba frente a un gran arco de piedra que se alzaba inmenso frente al palacio. Grandes energías oscuras giraban y se concentraban en torno al portal, mientras la drow emitia canticos y hechizos. Una horrible y gigantesca pata de lo que parecía una araña empezó a surgir tras el portal que formaba el arco de piedra.
Tardaron en reaccionar, pero enseguida se lanzaron corriendo escaleras abajo hacia la drow, que no se habia dado cuenta de su presencia.
La distancia era larga, corrian sin saber como acabaría aquello, sin saber que aquella pata de araña junto con más que empezaban a salir, pertenecían a Lloth, la Señora del Laberinto. Cuando por fin su cuerpo asomó, una onda fria y helada congeló a los aventureros. La propia realidad del plano estaba siendo retorzida por su presencia. Se detuvieron de la impresion a medio camino, incrédulos, y al instante, una negrura envolvió todo. Una negrura tan espesa que no veían nada más allá, como si aquellos desgarros y tirones en el tejido de la existencia fueran mas allá, mas allá de sus cuerpos.
Cuerpos que habian cambiado. Marcellus tenía un rostro más maduro con perilla y pelo largo, Dody tenia largas trenzas y un rostro más duro, Cryrma poseía unos ojos verdes, un pelo corto y rubio, mientras que Fender era un humano de aspecto noble con barba.
Cuando la negrura se eliminó, si vieron unos a otros cambiados, diferentes, pero en esencia los mismos.
La escena no podia ser peor, Laveth portaba una gran espada, altiba y segura frente a la Señora del Laberinto, que gigantesca se alzaba frente a ella, cuando de repente, esta se fijó en lso aventureros y arrugó el rostro.
-¡No tolerare tu desafío, traidora! ¡Pero no combatire contigo junto con aquellos que se oponen al Destino!
Las palabras de Lloth no tenían sentido para ninguno de los allí presentes. Entonces, Lloth se volvió al portal, mientra sLaveth, que se habia fijado en ellos, maldecía e intentaba retener con su  magia a Lloth, tarea imposible, que acabó rompiendo el arco de piedra y provocando un estallido mágico en el lugar.
-¡Nos vamos de aquí ya!- Marcellos teletransportó a todos fuera del lugar, que se disponía a reventar.

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